El Caballero Medieval

El Caballero Medieval
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La palabra caballero procede de caballo, un caballero era una persona que montaba a caballo o, aplicándose posteriormente a una persona de origen noble y, actualmente, se utiliza para definir a una persona distinguida o poseedora de un código de conducta gentil, atento y solidario. Esto es debido a que, a lo largo de la historia, el montar a caballo ha caracterizado a distintas condiciones sociales.

La trayectoria vital de un Caballero Medieval era, por lo general, la de un hombre de noble cuna que, habiendo servido en su primera juventud como paje y escudero, era luego ceremonialmente ascendido por sus superiores al rango de caballero. Durante la ceremonia de investidura, el aspirante solía prestar juramento de ser valiente, leal y cortés, así como de proteger a los indefensos; lo que se denominaba el código de caballería. Convertido en ideal caballeresco (el del "caballero andante"), fue un importante componente de la función de la nobleza y se expresó en la denominada literatura caballeresca (cantares de gesta, poesía trovadoresca, romancero, libros de caballerías, novela caballeresca) y en todo tipo de obras de arte. 

Caballeroso, dicho de un hombre, se refiere a quien se comporta con distinción, nobleza y generosidad. El hombre caballeroso es quien posee la virtud de la hidalguía, honor o legítimo orgullo nacido de provenir de gentes virtuosas y sensatas y hacer honor a esa tradición continuándola. Es esa virtud la que hace de un hombre una persona honrada y circunspecta, alguien cuya urbanidad, compostura y templanza le obliga a que en todo momento se muestre servicial, atento y gentil con las mujeres, los humildes y los desfavorecidos, así como tan fuerte y honorable como para desautorizar y en su caso impedir cualquier bajeza, incorrección, grosería o ruindad. De forma más frívola también se puede referir a la mera galantería cortés.

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